Por estrecho margen el parlamento sueco ha dado por concluida la moratoria nuclear vigente en el país desde el referéndum de 1980. La reforma impulsada por el gobierno de centro-derecha del primer ministro Fredik Reinfeldt establece que nuevos reactores nucleares remplazarán a los ya existentes, que Suecia seguirá teniendo un máximo de diez reactores y que los nuevos serán construidos sin los subsidios del erario público. La decisión es de calado, pues Suecia ha estado en la primera fila de la lucha anti-nuclear.
El referéndum de 1980 establecía que el país nórdico debería abandonar progresivamente la energía nuclear, retirando los reactores cuando estos cumplan su ciclo de vida. Así es como las autoridades, preocupadas por la seguridad, después del accidente de Chernóbil, procedieron a cerrar la central Barsebäk, en el sur del país. El primer reactor dejó de funcionar en 1998 y el segundo en 2001. Suecia cuenta con diez reactores que producen el 42% de la electricidad producida por el país.
La opinión pública ha experimentado un cambio en sus percepciones y el partido nuclear ha ido ganando posiciones.Las últimas encuestan dan empate entre los dos campos. El gobierno insiste en que la energía nuclear es una alternativa en la lucha por el cambio climático debido a sus bajas tasas de emisión de CO2. Según Jesper Liveröd, responsable de energía de Greenpeace :"la energía nuclear no puede ser presentada como energía verde, pues la actividad minera en torno al uranio es muy dañina y además están los residuos nucleares que representan una amenaza mortal durante 100.000 años".
"Suecia representa un escenario fantástico para la energía renovables. Tenemos las condiciones para la bioenergía, para la energía eólica y el conocimiento de una tecnología que puede ser aplicada a las renovables. Con la actual reforma, el gobierno apuesta por una alternativa errónea" afirma Liveröd. Suecia se ha fijado como objetivo tener un sector energético eficiente y sostenible que para 2050 se completamente libre de emisiones de gases tipo invernadero.
Fuente:www.elpais.com
















