
Los ayuntamientos y las tres diputaciones valencianos tendrán que devolver al Gobierno central a partir de 2011 la friolera de 174 millones de euros, que es la parte que corresponde a la Comunitat de los anticipos mal calculados de 2008 por importe de más de 1.500 millones en toda España. De esta cantidad, 15,5 millones corresponden a la Diputación de Castelló y ayuntamientos de la provincia. Esta deuda, consecuencia del desplome de los ingresos por la crisis económica (que provocó que las entregas a cuenta superen la financiación a la que finalmente tienen derecho), unida a la caída continuada de los recursos, coloca a las corporaciones locales en una situación de extrema precariedad. Tanto, que desde el PP se calcula que más de un 10% de municipios pueden llegar a encontrarse en situación de insolvencia. Esto es, de no poder pagar a los proveedores, con riesgo de quedarse sin fondos para hacer frente a las nóminas.